Niños y perros…¿Incompatibles?

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¿Es posible la convivencia entre niños y perros?Por desgracia, algunas parejas que esperan un hijo consideran que no es compatible criarlo en compañía de un perro y antes de que el bebé nazca o cuando este ya está en el mundo, se disponen a buscar un nuevo hogar para su perro.

Pero ¿no es posible criar a un niño y a un perro en armonía?

Obviamente la llegada de un niño altera la rutina de los padres y del conjunto del hogar. Un bebé requiere de mucho tiempo;  pero eso no debería impedir que el perro continúe siendo atendido. Como sabemos el perro precisa de al menos tres paseos diarios, baños mensuales, comer una ó dos veces al día, un espacio donde dormir, juguetes adaptados para él además de puntuales visitas al veterinario.

Con un poco de organización y cooperación entre los padres se puede llevar todo adelante, evitando cambiar demasiado la vida del perro. Es decir, si el perro paseaba tres veces al día antes de la llegada del bebé deberá seguir haciéndolo. No podemos hacer que el recién nacido altere por completo el bienestar del perro ya que esto podría estresarlo. Si el perro dormía en su cama situada en la habitación de matrimonio deberá seguir haciéndolo o en todo caso si decidís hacer algún cambio en la rutina del perro deberá ser de manera paulatina y empezar a ponerlo en práctica durante el embarazo.

Cuando el bebé ya esté en casa, debes intentar compartir momentos en familia, integrando en ellos tanto a tu perro como a tu bebé, así el perro asociará momentos positivos con el bebé, como sesiones de caricias en el sofá o paseos por el parque todos juntos.

No hagas que tu perro relacione con cosas negativas al bebé. No le impidas que pase al cuarto que el bebé ocupará o que lo huela. Aunque los encuentros entre el bebé y el perro deben estar supervisados debes aportarles naturalidad. Acaricia a tu perro mientras huele al bebé y aunque, obviamente debes evitar que el perro lo reciba de manera bruta, no le riñas por querer mostrar afecto al niño. El perro lo considera como otro miembro de su manada, su familia, y por tanto si le presentas al niño con normalidad sólo querrá protegerlo y cuidarlo.

Además tener un perro aporta beneficios a tu hijo a medida que crezca: le hará ser más responsable, pues podrás crearle obligaciones relacionadas con el perro como ponerle la comida y el agua o cepillarle. Aprenderá a compartir y el respeto hacia los animales, desarrollará mayor empatía y sensibilidad y contará con un compañero de juegos inmejorable.

También le ayudará a reforzar su autoestima, por ejemplo, cuando el niño empiece a aprender a leer el perro será un excelente oyente de sus prácticas de lectura ya que no lo juzgará aunque se equivoque y le escuchará pase lo que pase, sin distraerse.

Pero no sólo la salud mental se ve reforzada sino que se ha observado mediante estudios que los niños que conviven con perros desarrollan menos alergias y tienen menos posibilidades de sufrir afecciones como el asma.

Así que, ya que la llegada de un bebé siempre es motivo de alegría, no excluyas a tu perro de este momento tan importante ya que estarás privando a tu hijo de tener al mejor amigo que jamás podrá encontrar.

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