La importancia de la educación canina

¿Qué significa «domesticar» ?
 Significa «crear lazos…»
Si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo.

     El Principito

Adolfo Serrano educador canino

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La importancia del adiestramiento


El adiestramiento es un ejercicio que nos permite establecer un vínculo con nuestros perros y aprender a comunicarnos con ellos.
La clave es abrirse al lenguaje del otro, el humano al del perro y viceversa.
Las órdenes básicas nos permiten tener un control sobre el perro, unas pautas necesarias en determinados momentos de nuestra vida cotidiana. Además el adiestramiento es una actividad que madura al perro y lo cansa a nivel mental, mucho mejor que pasar toda la tarde jugando a la pelota o saliendo a correr (actividades igualmente necesarias)

¿Para qué sirven las órdenes básicas?

Las órdenes básicas como el sienta, tumba o camina al lado nos ayudan a poder controlar la situación con nuestros perros y en determinados momentos nos sirven de ayuda para poder relajarlos.

Imagina estas situaciones:

1) te diriges hacia el pipican y tu perro va tirando como loco, quiere llegar pronto para jugar con los demás. Por más que lo llamas, cambias de dirección o te paras no hay manera de controlarlo.

2)Subes en el ascensor con otros vecinos y tu perra salta sobre ellos, quiere saludarlos y lamerles la cara. Esta actitud incomoda a tus vecinos y tú no sabes como frenar a tu perro.

«¿Te identificas? Pues estas y otras situaciones cotidianas con las que a veces te frustras y desesperas pueden solucionarse con la obediencia básica.«

Por otro lado, como hemos comentado esta es una actividad que cansa a nivel mental a nuestro perro. Igual que cuando nosotros estudiamos durante horas o realizamos un sudoku. El perro durante el adiestramiento tiene que estar pendiente de nuestras órdenes, atento a nosotros y a lo que debe hacer y por otro lado, atento a la recompensa.

No se trata de convertir al perro en un robot sino de disfrutar con él de momentos de calidad y además enseñarle a comportarse de manera que puedas llevarlo contigo a más sitios.

¿Puedo convertirme en el guía de mi perro?

Esta es la clave de nuestras sesiones de adiestramiento, tú te implicas en las enseñanzas a tu perro. En nuestro curso aprenderéis mucho los dos y tú tendrás las claves para poder seguir practicando y mejorando con tu perro.

¿De qué serviría que le enseñáramos a tu perro pero no a ti?

Tú no sabrías como conseguir que hiciera caso, cuando premiarle, cuando tu perro está saturado.

¿Cuáles son las claves para enseñar a tu perro?

1) Lo primero es tener paciencia. Nuestro perro es un animal con su carácter y tiempos, no tenemos que compararlo con otros. Debemos conocerlo, saber sus límites, de donde partimos y tener la constancia suficiente para cumplir todos los objetivos que nos fijemos con él.

2) Muy importante, reforzar

siempre.

Premiar a nuestro perro cuando lo haga bien. Cada perro tiene un estímulo que le atrae más, para unos es la comida, para otros las caricias y para otros el juego. Lo primero es descubrir que estimula más a nuestro perro.

3) Después tenemos que saber cuando premiar, tenemos 3 segundos para premiar al perro por su conducta. Si premiamos pasado este tiempo el refuerzo carece de sentido. Y es importante premiar en el momento preciso. Si estamos trabajando el sienta, cuando nuestro perro apoye el trasero en el suelo deberemos premiar. Nunca antes porque si premiamos cuando hace el amago de sentarse él entenderá que eso es lo que debe hacer y hará el ejercicio a medias.

4) Muy importante también es el hecho de “liberar”. Como aprenderás en el curso, llamamos liberar a la acción de tocar al perro diciendo “ale” esto significa que el ejercicio ha acabado y el perro puede moverse.

Esto es esencial para crear al perro la “obligación” de quedarse tumbado o sentado hasta que nosotros queramos.

Si nos saltamos este paso el perro sabrá tumbarse, sí, pero se levantará cuando quiera por lo que el ejercicio carecerá de sentido.

5)Saber cuando nuestro perro ya está saturado de información o demasiado cansado. Si nuestro perro ya no está atento al ejercicio, ni siquiera quiere premios o se tumba sin demostrar interés por lo que le pedimos; carece de sentido que continuemos con la sesión de adiestramiento.

Hay que parar antes de que pierda el interés, vale más practicar 15 minutos por la mañana y 15 por la tarde que demasiado tiempo seguido.

 

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